viernes, 7 de agosto de 2015

Las imágenes que dejó el naufragio



Un rescatista pasa delante de un grupo de sobrevivientes a bordo del buque irlandés.
Imagen: AFP

Funerarias italianas llegaron con furgonetas de ataúdes simples de madera, que fueron llevados a bordo mientras las familias de los muertos regresaban al barco para identificar a sus seres queridos. Zapatos para pasajeros descalzos.

Por Lizzie Dearden *

Apretujados en dos cubiertas de un barco irlandés, que navegaba hacia el puerto de Sicilia, la dura prueba para los libios, palestinos, sirios y bengalíes había terminado. Horas antes, alrededor de 200 de sus compañeros migrantes se habían ahogado al hacer la travesía desde el norte de Africa hacia una cada vez más inhóspita Europa. El primer pasajero que llegó a tierra en Palermo, anoche, era un bebé, llevado en brazos por un trabajador de rescate. Su madre lo siguió por la rampa de desembarco.

Minutos después, una joven fue llevada, moviéndose como una muñeca de trapo. Más niños caminaron hacia tierra firme, un día después de que su atestado barco, piloteado por los contrabandistas, hubiera naufragado en la costa de Libia. En el muelle, les daban zapatos a los pasajeros que estaban descalzos.

Algunos niños parecían desorientados, mientras que otros saludaban alegremente. Después de las mujeres y los niños llegaron los heridos. Dos hombres tuvieron que ser llevados en sillas de ruedas y otros tenían sangre que manaba de sus vendas. Las autoridades italianas estiman que había más de 600 personas en la nave cuando salió de Libia el miércoles. Sólo 367 llegaron a la orilla. Se teme que muchos se ahogaron.

Pasaron dos horas antes de que comenzaran a bajar los cuerpos en Palermo anoche. Funerarias italianas llegaron con furgonetas de ataúdes simples de madera, que fueron llevados a bordo mientras las familias de los muertos regresaban al barco para identificar a sus seres queridos. La gran multitud que se había reunido para ver los eventos como una rareza, incluso una diversión, de repente calló. Unos minutos más tarde, el primer cuerpo fue llevado a tierra. Muchos más seguirían en los próximos días.

El comandante Ken Minehane dijo que su tripulación en el Le Niamh y otros buques que se unen al rescate sacaron 25 cuerpos del agua, entre ellos tres niños. Las búsquedas continuaban en el mar anoche. El barco migrante estaba todavía a flote cuando el barco irlandés respondió su llamada de socorro, le dijo el comandante a The Independent en Palermo, capital de Sicilia.

La nave irlandesa mandó a varios barcos más pequeños a acercarse al buque siniestrado. “Se acercaron a la embarcación desde la popa con el fin de tratar de evitar que la gente corriera de un lado a otro, pero aun así la gente había comenzado a moverse de un lado al otro tratando de ver dónde estaban los barcos”, dijo el comandante Minehane.

“En cuanto comenzó a inclinarse, todos comenzaron a moverse hacia el otro lado, pero como toda la gente se movía en la misma dirección, el buque comenzó a hacer agua y se hundió”. Y agregó: “Todo sucedió en cuestión de 30 segundos. Fue increíble la rapidez con que se hundió, lo que demuestra lo sobrecargado y poco preparado que estaba para navegar”.

Los marineros irlandeses inflaron balsas salvavidas y lanzaron cuatro centenares de chalecos salvavidas para los inmigrantes que luchaban en el agua, sacando a muchos de ellos hacia un lugar seguro. Pero muchos, como sucedió en otras tragedias en el Mediterráneo durante el año pasado, no sabían nadar. “Me imagino que la gran mayoría de ellos murió entre el momento que el barco zozobró y el momento en que los pudimos llevar a la nave”, dijo el comandante.

Cuando se le preguntó qué causó el desastre, su respuesta fue clara. “Las únicas personas que causaron el hundimiento fueron los contrabandistas que sobrecargaron este buque en primer lugar”, dijo, y agregó que 50 pasajeros era el “máximo absoluto” para la seguridad.

Entre los miles de peregrinos congregados en el muelle, que por lo general recibe cruceros y barcos repletos de turistas internacionales que visitan Sicilia, se encontraba el alcalde de Palermo, Leoluca Orlando. El ha visto a miles de inmigrantes llegar a su ciudad en el último año y teme que los últimos pasajeros no serán los últimos. Los gobiernos europeos no han facilitado el paso seguro de las personas que huyen de la guerra y tratan de llegar a sus costas, dijo Orlando. “La Unión Europea será responsable de este genocidio, exactamente igual que nosotros hicimos responsable al fascismo nazi por genocidio hace 70 años”, dijo.

“Desde Palermo llega el mensaje: ustedes deben avergonzarse”, dijo. “Después de Calais, el Reino Unido cambió de opinión. Hasta ahora, decían ‘no es problema nuestro’. El problema no es sólo para los británicos. No es posible detener la movilidad humana en el mundo y si se intenta detenerlo con violencia, somos responsables del genocidio.”

Algunas familias a bordo de la embarcación contrabandista, que transportaba a 600 personas, habían pagado 4000 dólares por su pasaje, dijo el señor Orlando. “Por esa cifra podrían haber comprado un boleto de avión a Hamburgo, a Roma”, agregó. “Pero los obligamos a todos a vivir en esta condición ilegal, pasar por Libia y arriesgar sus vidas en el mar.”

Más de 2000 inmigrantes y refugiados han muerto en lo que va de este año en un intento de llegar a Europa por mar, en comparación con los 3279 muertos durante todo el año pasado, dice la Organización Internacional para las Migraciones. Ayer, la ONU dijo que 224.000 migrantes y refugiados habían cruzado el Mediterráneo a Europa en lo que va del año, un aumento de un total de 219.000 para todo el 2014. La Comisión Europea instó a Estados Unidos a compartir la tarea de procesar las solicitudes de asilo. Dijo: “Es fácil llorar delante de su televisor cuando ven estas tragedias. Es más difícil ponerse de pie y asumir la responsabilidad”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-278811-2015-08-07.html

Anti-Imperialista ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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