martes, 1 de septiembre de 2015

¿Ha perdido el norte Amnistía Internacional? (Cuarta parte)




Análisis minucioso de los informes de Amnistía Internacional sobre la Operación Muro Protector

Byline

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Hospitales (continuación)

3. Shuhada al-Aqsa. Israel bombardeó el hospital Shuhada al-Aqsa, con lo que mató al menos a cuatro personas e hirió a decenas de personas. Tras señalar que Israel había alegado que su objetivo había sido un alijo de misiles antitanque almacenados “inmediatamente al lado del hospital”, Amnistía Internacional (AI) afirma que “no ha podido confirmar este” incidente y pide que se “investigue de forma independiente”. Dado que AI amablemente informó del pretexto de Israel para cometer esta atrocidad, ¿no debería haber citado también el verosímil testimonio presencial de una enfermera que trabajaba en el hospital según el cual después de que los cuatro palestinos fueran asesinados en vehículos aparcados fuera, entonces “hubo una rápida sucesión de 15 ataques de tanque”? A pesar de que según la valoración de AI tanto Hamas como Israel podrían ser igual de culpables de violar el derecho internacional [1], la Misión Médica de Investigación concluye que “lo importante es que el ejército israelí atacó [el hospital al-Aqsa] mientras había pacientes dentro, los profesionales sanitarios estaban trabajando y personas civiles buscaban refugio en el hospital de los ataques en los alrededores” [2].

4. Ambulancias. Durante la OMP también fueron destruidas o dañadas 45 ambulancias a consecuencia de ataques israelíes directos o como daño colateral. AI informa de que Israel “hizo públicas unas secuencias de vídeo que según él mostraba a combatientes palestinos entrando en una ambulancia”. Este vídeo de 24 segundos es la única prueba que adujo Israel para justificar sus ataques a ambulancias durante la OMP [3]. De hecho, el vídeo no tiene en absoluto valor de prueba. En él se ve a dos militantes de Hamas desarmados en una fecha y lugar desconocidos entrando en una ambulancia perteneciente a la unidad médica de emergencia del ala armada de Hamas (las Brigadas de Al-Qassam). Lo único que se puede decir del vídeo es que los militantes estaban en camino de una operación de rescate médico rutinario. ¿No debería haber indicado también AI que en operaciones anteriores Israel ha atacado sistemáticamente ambulancias palestinas [4], que a pesar de su sofisticada tecnología de vigilancia, solo en un único incidente Israel se esforzó por aportar pruebas para justificar semejante ataque criminal y que en esta única ocasión la propia AI consideró que la prueba era dudosa? [5]. De hecho, AI, la Misión Médica de Investigación y la delegación de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) documentaron abundantemente impactantes ataques premeditados y no provocados de Israel a ambulancias palestinas durante la OMP [6].

Escuelas. Israel destruyó 22 escuelas y dañó otras 118 durante al OMP [7]. AI indica lo siguiente: “El ejército israelí ha afirmado que durante las hostilidades se lanzaron cohetes y proyectiles de mortero desde dentro de varias escuelas de la Franja de Gaza” y que “al menos 89 cohetes y proyectiles de mortero se lanzaron desde [una distancia de] 30 metros de escuelas de la ONU”. Después de afirmar que no puede “verificar cualquiera de estas afirmaciones específicas”, AI recomienda que “se debería investigar de forma independiente”. Pero, ¿por qué [el informe de AI] Unlawful and Deadly cita solo (y ad nauseam) los comunicados de prensa del ministerio israelí de Asuntos Exteriores y de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF)? [8]. Seguramente podía haber verificado las afirmaciones oficiales israelíes consultando a grupos de derechos humanos palestinos, a funcionarios de la ONU y a destacadas ONG que trabajan en Gaza. La Comisión de Investigación de la ONU investigó siete ataques israelíes, muchos de ellos mortíferos, a escuelas de la ONU, todas las cuales excepto una se habían convertido en refugios de emergencia. Se publicó un resumen de sus conclusiones después de que AI publicaraUnlawful and Deadly. La Comisión no adujo ninguna prueba que apoyara las acusaciones israelíes de que Hamas había lanzado cohetes desde dentro o de los alrededores de las escuelas específicas de la ONU a las que Israel había atacado, sino abundantes pruebas que lo refutaban, incluido el testimonio de un guarda de seguridad y de otros testigos. Además, vale la pena señalar que basándose en comunicados de prensa de la ONU AI recoge las ampliamente difundidas acusaciones que culpan a Hamas de hacer un mal uso de otras escuelas de la ONU que no fueron atacadas por Israel: “Grupos armados palestinos almacenaron cohetes y otras municiones en […] escuelas de la ONU. La [Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos] UNRWA descubrió municiones palestinas en tres de sus escuelas vacías en Gaza”, concretamente, “20 cohetes en una escuela de primaria de la ciudad de Gaza”, “cohetes […] en una escuela de primaria en Jabalia”, “otro alijo de cohetes […] en una escuela de Nuseirat”. Sin embargo, la Comisión de Investigación concluyó que las armas almacenadas en estas escuelas vacías (estaban cerradas por las vacaciones de verano) [9] no eran alijos de cohetes sino un proyectil de mortero y 20 obuses en la escuela de primaria de la ciudad de Gaza, “un objeto, al parecer un arma” en la escuela de Jabalia, y un proyectil de mortero y tres obuses en una ocasión, y un proyectil de mortero y 20 obuses en otra en la escuela de Nuseirat.

Mezquitas. Israel destruyó 73 mezquitas y dañó otras 130 durante la OMP. AI informa de que, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, “se lanzaron al menos 83 cohetes y proyectiles de mortero a [una distancia de] 25 metros de las mezquitas durante las hostilidades, en algunos casos directamente desde dentro de las instalaciones de la mezquita”. AI no cita ninguna otra fuente, No era la primera vez que las mezquitas de Gaza eran un objetivo de Israel. Durante la Operación Plomo Fundido Israel destruyó 30 mezquitas y dañó otras 15. La misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU presidida por Richard Goldstone investigó un ataque israelí “intencionado” con misiles a una mezquita durante aquella operación que mató al menos a 15 personas que estaban rezando. No “encontró pruebas de que los grupos armados palestinos utilizaran la mezquita para almacenar armas ni para cualquier actividad militar”. En general, carece de coherencia la argumentación de Israel para justificar sus ataques a las mezquitas de Gaza. Afirma que Hamas ha utilizado las mezquitas para esconder armas pero, como observó el experto militar de la Misión Goldstone, con “los muchos escondites que hay en los laberínticos callejones de Gaza” sería una insensatez que Hamas “almacenara cualquier cosa en un edificio abierto como una mezquita, que la inteligencia israelí habría considerado de antemano un objetivo y habría registrado”. Israel también alega que Hamas situó armas en las mezquitas porque, según la experiencia anterior, “consideraba que las IDF no las atacarían”. Pero, de hecho, incluso antes de la Operación Plomo Fundido Israel había dañado o destruido 55 mezquitas en Gaza entre 2001 y 2008. El informe final del comité de investigación presidido por el eminente jurista sudafricano John Dugard concluyó que durante la Operación Plomo Fundido, “ las mezquitas y más particularmente los minaretes fueron atacados deliberadamente por simbolizar el Islam”, al tiempo que los testimonios de soldados de las IDF que habían servido en Gaza durante la Operación Plomo Fundido confirmaron los ataques indiscriminados a las mezquitas [10]. Si AI va a citar los pretextos oficiales israelíes para el ataque sistemático (de hecho, fueron algo similar a la Noche de los Cristales Rotos) a los centros de culto islámicos, ¿no debería haber indicado también que en el pasado resultaron ser falsos?

Central eléctrica. Israel atacó repetidamente la única central eléctrica de Gaza durante la OMP. Estos ataques empeoraron los ya graves apagones y destrozaron los servicios de [potabilización] de agua, sanitarios y médicos. No era la primera vez que Israel atacaba la única central eléctrica de Gaza. En 2006 emprendió un ataque múltiple con misiles cuyo objetivo preciso eran los transformadores de la central. La organización B’Tselem (Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados) consideró que este ataque de 2006 era un “crimen de guerra” [11]. AI afirma que el ataque a la central eléctrica de Gaza durante la OMP “podría equivaler a un crimen de guerra” [12], pero a continuación se apresura a hacer una matización: “Un general de brigada israelí negó que Israel hubiera atacado intencionadamente la central eléctrica, aunque no descartó la posibilidad de que el ataque fuera error”. Si AI citó el previsible desmentido del general de brigada, ¿no podía también haber indicado que en el pasado Israel había atacado intencionadamente la misma central eléctrica? Por su parte, la delegación de la FIDH concluyó tras su visita a Gaza que “era de sobra conocida la ubicación de la central eléctrica. […] Los repetidos ataques […] y la negativa [de Israel] de garantizar la seguridad de la central no apoyan la afirmación de que estos ataques fueron un accidente” [13].




Notas


[1] “Si los grupos armados palestinos violaron el derecho humanitario internacional al almacenar municiones cerca del hospital y ese fue el objetivo de Israel cuando atacó el hospital y mató a civiles, sigue siendo gravemente preocupante la forma y ejecución del ataque de Israel”.

[2] Medical Fact-Finding Mission [Misión Médica de Investigación], pp. 50-51; véase también FIDH, Trapped and Punished, p. 44.

[3] 2014 Gaza Conflict, párrafo 129.

[4] Finkelstein, “This Time”, pp. 73-76.

[5] Norman G. Finkelstein, Beyond Chutzpah: On the misuse of anti-Semitism and the abuse of history, expanded edition (Berkeley: 2008), pp. 128-30.

[6] Amnesty International, “Evidence of Medical Workers and Facilities Being Targeted by Israeli Forces in Gaza” (7 de agosto de 2014); Medical Fact-Finding Mission, pp. 44-49; FIDH, Trapped and Punished, pp. 32-38.

[7] Un documento israelí reproducido en 2014 Gaza Conflict afirma descaradamente que hasta en los dos últimos días de la OMP, “las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) se han abstenido de causar daño a las escuelas”, aunque el propio informe afirma que “solo en muy pocos casos” Israel tomó las escuelas por objetivo. (p. 176, paras. 281, 404).


[8] La totalidad de las fuentes citadas son:

· Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Hamas’ Violations of the Law of War [Violaciones por parte de Hamas de las leyes de guerra], pp. 20, 23.

· IMinisterio de Asuntos Exteriores de Israel, Hamas’ Violations of the Law, p. 25, IDF, Declassified Report Exposes Hamas Human Shield Policy [Un informe desclasificado saca a la luz la política de escudos humanos de Hamas], diapositiva 13.

· Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Hamas’ Violations of the Law, pp. 20, 22, IDF, Declassified Report Exposes Hamas Human Shield Policy, slide 14.

· Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Hamas’ Violations of the Law, pp. 20-21.

· Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Hamas’ Violations of the Law, pp. 20-26.


[9] 2014 Gaza Conflict afirma falsamente que, según la Comisión de Investigación de la ONU, “cuando se encontraron las armas” en una de las tres escuelas, “se refugiaban en ella unos 300 gazíes” (p. 82 (pie de foto), párrafo 280).

[10] Finkelstein, “This Time,” pp. 66-67, 252-53nn69-73, 75-76.

[11] B’Tselem, Act of Vengeance: Israel’s bombing of the Gaza power plant and its effects (Jerusalem: 2006).

[12] En un comunicado de prensa emitido durante la OMP Amnistía Internacional afirmaba que “muy probablemente” el ataque equivalía a un “crimen de guerra” (“Gaza: Attacks on UN school and power plant are likely war crimes”, 30 de julio de 2014).

[13] FIDH, Trapped and Punished, pp. 48-52.








http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202703

Antimperialista ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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